| Baleares.- El Hospital de Son Espases va creciendo día a día
Unas 300 personas trabajan en la obra, en la que se hormigonan 1.000 metros cuadrados de forjado cada día.
Como si fuera un enorme hormiguero, la estructura del hospital de Son Espases va creciendo día a día. Unas trescientas personas trabajan en esta inmensa obra, que ha requerido levantar ocho grúas y en la que se hormigonan 1.000 metros cuadrados de forjado cada jornada. El edificio, en el que se comenzó a trabajar en marzo de 2007 debe estar listo a principios de 2010, que es la nueva fecha límite que se ha establecido, tras el parón que vivieron las obras mientras el nuevo Govern evaluaba la posibilidad de trasladar el centro a otro solar.
Así lo explicaron este viernes el director de gestión y planificación del Ibsalut, Luis Carretero; el subdirector de Compras y servicios, Manuel Palomino, y el responsable de la obra, Héctor Martínez, durante una visita al recinto, en el que se combina la construcción del hospital con las excavaciones arqueológicas.
Para recorrer la obra, custodiada por un vigilante, es obligado visitar el ´cuartel general´, las oficinas en las que trabaja un equipo de 40 personas, entre administrativos y técnicos, y en cuyas paredes cuelgan numerosos planos de las distintas zonas del futuro hospital. Allí uno recibe el casco y el chaleco reflectante, elementos imprescindibles para moverse por el terreno. A pocos metros permanece precintada la zona en la que se halló la estructura talayótica que ha obligado a desplazar el helipuerto.
La obra impresiona por su tamaño. Columnas y columnas de hormigón sustentan cada planta ya construida. Los empleados trabajan sin parar en distintos puntos. "Ahora son unos trescientos, pero cuando se afronten los interiores, puede que se lleguen a juntar unos mil", afirma Martínez, que asegura que la obra aúna a personas procedentes de todo el mundo. "Hay portugueses, rumanos y trabajadores llegados de diferentes países de África", además de españoles, explica.
En el edificio central el trabajo avanza a ritmo "alto" y cada día se hormigonan 1.000 metros cuadrados de forjado mediante un "sistema de mesas" por el que una compleja estructura metálica se desplaza de una zona a otra mediante ruedas. Así, se termina una planta cada mes. De este modo, ya se ha levantado el 40% del esqueleto.
"En septiembre terminaremos la estructura del edificio principal", explica Martínez, quien se desenvuelve con toda comodidad por la obra y no tiene dificultades para indicar qué servicio ocupará cada lugar. Por si acaso, indica, hay planos ubicados en cada planta. Según uno de estos mapas, colgado de una columna de la tercera, en este nivel irá oftalmología y otorrinolaringología. Incluso se indica dónde estará el despacho del jefe de servicio, el logopeda y la biblioteca.
La zona situada más al norte es la más retrasada debido a que fue la última en ser liberada de las actividades arqueológicas, dice el responsable de las obras. Desde allí se divisa el taller de hierro. El material llega de la península, así como de otros países y en este espacio se le da la forma deseada. También hay dos plantas de producción de hormigón.
En cuanto al bloque industrial, que albergará las cocinas y la lavandería, todavía está sin empezar y, en su espacio, los arqueólogos, protegidos de la lluvia por toldos de lona verde, continuaban el viernes rescatando vestigios del pasado.
Carretero explicó que el arquitecto del hospital, Reinaldo Ruiz Yébenes, está trabajando en la modificación del proyecto original con el objetivo, entre otras cosas, de soterrar este edificio y reducir el impacto visual del conjunto, en los alrededores del monasterio de La Real, monumento declarado Bien de Interés Cultural. Lo tendrá listo en junio.
En los alrededores del edificio principal se ha reservado una explanada para vestuario y comedores y un lugar para que puedan establecerse las subcontratas que entren a trabajar cuando se afronten los interiores. Según Martínez, cuando llegue ese momento, en el hospital podrían fácilmente juntarse entre 30 y 40 empresas que desarrollarán distintas actividades.
El centro tendrá unas 1.020 camas, tal y como explica Palomino, quien recuerda que el 60% de las habitaciones serán individuales. Asimismo, contará con más de un millar de plazas de aparcamiento subterráneo. El número exacto está aún por definir y depende de la modificación del proyecto, que anula aparcamientos exteriores.
A muy grandes rasgos, la planta baja albergará las áreas de radiodiagnóstico y de urgencias. La primera está pendiente de definición; la segunda aglutinará gabinetes médicos y rehabilitación; en la tercera se ubicarán las unidades de cuidados intensivos pediátricas y unidades de enfermería. En el cuarto piso se instalarán las UCIS y el bloque quirúrgico (en teoría el hospital tendrá 26 quirófanos) y en la quinta habrá unidades de enfermería. Además de ello estarán los bloques de hospitalización.
(Diario de Mallorca)
Domingo, 11 de Mayo del 2008 |